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Leandro Desábato no pudo contener las lágrimas una vez que Fernando Espinoza decretó el final del partido ante Gimnasia. El Chavo, quien se encuentra transitando la última etapa de su carrera profesional, pudo haber disputado su último clásico y por eso rompió en llanto con la victoria consumada en el Centenario de Quilmes. De los 18 clásicos que disputó a lo largo de toda su vida futbolística, el santafesino tan solo perdió en una ocasión, lo que marca la buena racha conseguida en los últimos tiempos. 

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Final. Abrazos, gritos, sonrisas. Y llanto. Leandro Desábato no lo pudo contener, los ojos se le llenaron de lágrimas tras el final del clásico 158 disputado en el Centenario de Quilmes. El defensor entiende que se encuentra transitando la última etapa de su carrera y por eso vive todo de manera especial, con mucha emoción. Con el corazón. 

Lo jugó como si fuera el primero. Y el último a la vez. Metió, peleó, corrió. Ni por asoma se dejaron ver esos 38 años que pesan y que lo vienen relegando en este semestre de acuerdo a la consideración del cuerpo técnico, que lo cuidó en algunos partidos como ante Newell's, Independiente y Boca como para que su físico no se resienta. Ayer se bancó el mano a mano con Nicolás Mazzola, fue siempre salida limpia desde el fondo y aportó su clásica voz de mando.