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Con dos goles de Mariano Pavone, Estudiantes venció 2-0 a Nacional Potosí y clasificó a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Sin pasar sobresaltos, el Pincha se sacó de encima una serie chiva y ahora le apunta a Nacional de Paraguay, el próximo rival en esta competencia. Hubo ovación para Santiago Ascacibar en lo que fue su último partido con la casaca albirroja y también el reconocimiento para el Tanque, una de las grandes figuras de la noche. 

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El primer tiempo Estudiantes decidió atacar mayoritariamente por izquierda, aunque no tuvo la profundidad ni la contundencia de otras veces, por el contrario, se mostró impreciso, poco efectivo con la pelota y siendo superado en algunos pasajes del encuentro por un muy limitado Nacional Potosí, que con sus recursos se las ingenió para generar más de un susto en la tarde platense. Es cierto que en la previa se habló de no subestimar al rival, algo que estuvo lejos de suceder, pero cierta relajación jugó en contra más allá de haber generado las chances más claras al cabo de esos primeros 45 minutos. 

El tándem Diarte-Dubarbier fue un dolor de cabeza para la última línea boliviana, que jamás pudo encontrarle la vuelta al 1-2 que el Pincha generó por la banda izquierda. Le faltó un poco más de compañía a Mariano Pavone en ataque (el Tanque tuvo un inmejorable tiro libre dentro del área que no pudo aprovechar) y mayor peso en ataque de Lucas Rodríguez, quien sorprendió jugando sobre la derecha durante toda esa primera parte. Poco, muy poco, hasta que una falta infantil de Paniagua sobre Dubarbier le dio la chance a Pavone de marcar el 1-0. En su vuelta a La Plata, el ex delantero de Vélez convirtió por primera vez en este nuevo ciclo. 

En el complemento la tendencia se repitió y Estudiantes jugó con mucha más tranquilidad. Sin Lucas Rodríguez pero con Javier Iritier en su lugar, el conjunto de Gustavo Matosas no modificó su esquema y siguió insistiendo a pesar del 2-0 en el global. ¿Qué le faltó? Acertar a la hora de culminar la jugada, algo sobre lo que tendrá que trabajar el cuerpo técnico de cara al inicio del campeonato. Hoy tuvo espacios, Nacional brindó facilidades pero ni así logró quebrar y marcar para llegar con un resultado más holgado. 

Cuando el reloj marcaba 26' apareció el laboratorio de Estudiantes, una especialidad de la casa: tiro de esquina de Dubarbier, peinó Schunke en el primer palo y apareció Pavone en el segundo para tocar al gol. Premio para el Tanque por lo que ofreció a lo largo de esta serie y partido liquidado en La Plata. Un recurso bien aprovechado por el conjunto albirrojo que cuenta con la pegada de Dubarbier y varios hombres capaces de generer riesgo en el área. 

Con mucha altura, casi sin pasar sobresaltos, Estudiantes se sacó de encima una serie que asomaba muy chiva y ya está en octavos de final. Ahora habrá tiempo para pensar en el choque de ida frente a Nacional de Paraguay y luego en el inicio del campeonato local.