Foto: Diego Roscop

Trescientos, como la película, o como desde ayer, los partidos que ya jugó Rodrigo Braña en la primera de Estudiantes. El volante de 38 años es uno de los baluartes del equipo de Bernardi, y el Pincha cambia notoriamente cuando el Chapu está dentro de los once. En un trabajo silencioso , impecable y sin miedo al roce, Braña es el único jugador que estuvo presente en los últimos tres títulos del club. ¡Chapu corazón!

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Braña es el corazón del equipo, se suele decir. Y es verdad, ya que el número 22 marca el pulso del partido, y a pesar de sus 38 años se las arregla para ser tiempista y cumplir casi todos los partidos. Ayer en el Mario Alberto Kempes, el mediocampista nacido en Berazategui alcanzó los 300 partidos con la camiseta albirroja, en lo que es su segundo ciclo en el club. El Chapu llegó a la institución en 2005, y permaneció en el Pincha hasta 2013, formando parte del equipo campeón 2006 y la mítica consagración en la Copa Libertadores del 2009. 

Con dos temporadas en Quilmes, su segunda casa, Braña volvió a Estudiantes el año pasado, y a pesar de las lesiones y las fatigas producto de la doble competencia, se logró acomodar en la fisonomía del equipo, sumando desde su lugar, ya sea adentro o afuera de la cancha. En el recuerdo de todos los hinchas del León quedará perenne el gol desde mitad de cancha a Juan Aurich, en 2010. El Chapu, una fiera.